Latinoamérica y la reciente guerra en Gaza

Colaboración publicada originalmente en El Economista.


Tras los días de devastadora ofensiva israelí en la Franja de Gaza, la postura de los países latinoamericanos fue condenar la violencia entre dos actores, Israel y Palestina. Llamaron a la paz sin alentar un diálogo de fondo para resolver el problema y que condujera al fin de la ocupación. El problema se percibe como acciones terroristas de Hamás, el lanzamiento de cohetes, y el derecho de Israel a defenderse; nadie desconoce que no se reduce a estos eventos, pero escasamente hay Estado que se pronuncie o adentre en una discusión más sofisticada y productiva.


Las opciones propias de los países latinoamericanos en sus vínculos con Medio Oriente y en particular en el tema palestino-israelí se explican por una mezcla de factores internos y externos de órdenes comerciales, políticos, religiosos, de capacidades o titubeos técnicos y de voluntad. Así, por ejemplo, grupos agroindustriales en Argentina y Brasil abogan por buenas relaciones con los mercados árabes; otros, como el textilero, se movilizan para contener las críticas a Israel. Los actores religiosos, como los evangélicos, configuran un lobby que incentiva los vínculos con Israel, según ilustra su fuerte influencia en Brasil y Costa Rica, y su postura ante el debate en México. La influencia de las diásporas, en particular el lobby pro-israelí, suele estar determinada por sus redes políticas. También el estilo y la cosmovisión individual de estadistas o funcionarios de organismos intergubernamentales influyen en la disposición ante el conflicto; un ejemplo lo ofrece el secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien calificó en días pasados a Hamás como organización terrorista. Dicha declaración levantó más polémica que consenso dentro de la OEA; evidencia el contexto de debilitamiento de algunas organizaciones regionales latinoamericanas; refleja también la ausencia de Venezuela y el declive del liderazgo brasileño.


En Latinoamérica esa relación de fuerzas en las opciones de política exterior hacia el tema palestino difícilmente se modificará de manera sustancial y efectiva. Su escenario geopolítico, además, es el predominio de Estados Unidos, que influye en la política exterior de varios gobiernos latinoamericanos. Washington defiende incondicionalmente a Israel. Algunos de sus aliados –México, Brasil y Colombia– tienden a favorecer lazos con Israel, a diferencia de las críticas de Cuba, Bolivia y Venezuela. La presión y la dependencia de Estados Unidos explican en gran medida el trato diferenciado que los gobiernos latinoamericanos dan a Hamás o al Hezbollah libanés.


Recientemente, con todo, una parte de la opinión pública y de la discusión partidista en Estados Unidos muestra un giro hacia Palestina. Ya desde el comienzo de la primera intifada en 1987 –levantamiento popular masivo en Gaza y Cisjordania– los estadounidenses han estado saturados de información sobre lo que ocurre en los territorios palestinos. Ahora, el habitual apoyo bipartidista a Israel en el Congreso estadounidense se ha mermado en los últimos años por la oposición de los demócratas a las políticas del primer ministro Benjamín Netanyahu relacionadas con palestinos e iraníes. Se ha visto al presidente Joe Biden sortear fuertes presiones del ala izquierda de su propio partido para considerar las actividades de Israel como coloniales y opresivas. La población estadounidense se estaría moviendo en la misma dirección según una encuesta reciente de Gallup; a la par, se nota diversidad de voces dentro de la comunidad judía estadounidense.


Cualquier impacto de aquellos movimientos en la política de los gobiernos latinoamericanos sólo dejará huella en nuestra posible aportación si se acompaña de la voluntad y gestión realista de los gobernantes, que debe entenderse como visión educada y diálogo crítico, respaldados con un continuo trabajo de diplomacia eficaz.

Marta Tawil


Profesora-investigadora en el Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México sobre relaciones internacionales, análisis de política exterior, Medio Oriente contemporáneo, y relaciones México y Latinoamérica con Medio Oriente.