La cumbre de Oporto

Crisis del euro, crisis migratoria, Brexit y crisis sanitaria por la COVID-19. Desde hace una década Europa vive en crisis permanente y suscita reacciones contradictorias: el rechazo a la intervención de las grandes instituciones europeas desde Bruselas en la soberanía nacional, pero también una exigencia de solidaridad sin condiciones. La respuesta Europea a los grandes problemas se desarrolla generalmente con una lentitud burocrática. Poner de acuerdo a 27 jefes de estado y de gobierno no siempre es fácil. Sin embargo es posible. La Unión Europea ha atestiguado que la respuesta inadaptada y tardía puede tener grandes consecuencias. En Berlín lo tenían muy claro antes de comenzar la presidencia alemana del Consejo de la Unión Europea: Era necesario conseguir un acuerdo que lograse la pronta recuperación económica, sí o sí. El plan Next Generation EU con más de 750 mil millones de euros fue el resultado de los trabajos de planeación y negociación entre la Comisión, el Consejo y las capitales europeas en verano pasado y marcó un hito en la integración económica del continente. Este nuevo semestre, Lisboa sabe que es necesario plantear los pilares de una recuperación social. Por ello, Portugal ha convocado a la primera cumbre presencial de la Unión Europea en tiempos de la pandemia. La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro holandés, Mark Rutte, han participado en la cumbre por videoconferencia. Y celebrar la cumbre dentro del aniversario del Día de la victoria de 1945 y del aniversario de la Declaración Schuman es un acto simbólico. La presidencia lusa del Consejo de la Unión Europea ha impulsado en Oporto una hoja de ruta sobre la soñada “Europa social”. Sin embargo la cumbre fue escenario de las discusiones sobre la liberalización de las vacunas, el pasaporte europeo de vacunación y un nuevo acuerdo con la India para retomar las negociaciones de un acuerdo de libre comercio con aquel país, opacando un poco la causa real del encuentro. La Cumbre de Oporto representa un nuevo camino para establecer los pilares de una política social europea para garantizar que nadie se quede atrás. Diez años de crisis constante hay marcado severamente el desarrollo entre los estados miembros del club comunitario y la crisis sanitaria sólo las ha acentuado reavivando viejos debates entre disciplina fiscal, solidaridad, crecimiento económico, etcétera. Los debates de la cumbre han girado en tres ejes: trabajo y empleo, innovación, estado del bienestar y protección social. El objetivo principal consiste en consolidar una Europa social más justa, integradora y con oportunidades en el siglo XXI antes de 2030. Los líderes comunitarios fueron capaces de acordar un gran paquete económico en el verano del año pasado. Ahora saben que si no actúan rápidamente para crear una hoja de ruta para una Europa más justa con menos divergencias entre el norte o el sur, este u oeste; los partidos políticos de ultraderecha pueden ganar más simpatías entre los votantes a causa de la desigualdad, exclusión, desempleo y pobreza; y poner en riesgo el proyecto europeo. Al final de cuentas la crisis sanitaria ha mostrado las vulnerabilidades del sistema. Nos ha demostrado que la desigualdad es aún más profunda de lo que creíamos y que hace falta un nuevo pacto social que no deje a nadie atrás. Aun no sabemos exactamente el impacto económico y social que ha ocasionado la crisis de la COVID-19. Europa se ha puesto en marcha para lograr una mayor justicia social entre todos los ciudadanos de la Unión Europea. ¿Cuándo lo hará el gobierno de México? Diego Solís Rodríguez Es maestro en Asuntos Europeos e Internacionales por la Universidad de Lille, Francia, y es internacionalista por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, ITESO. Asociado Joven del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi). Anteriormente se desempeñó como World Wide Capability Analyst en Hewlett Packard Enterprise; impulsor de la cooperación internacional entre el gobierno local francés de GrandAngoulême en Francia y el municipio de Zapopan, México, en el marco de la convocatoria en apoyo a la cooperación descentralizada México-Francia y responsable de Redes Internacionales en la Oficina de Asuntos Internacionales del Centro de Promoción Económica del Ayuntamiento de Zapopan.

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