• Ana Margarita Martínez

Las fracturas internas del Partido Republicano y sus implicaciones

No es ningún secreto que el Partido Republicano ha sido secuestrado por la ideología del presidente Donald Trump. Durante el último debate se percibió a un Trump que solamente le habla a su base electoral, que se considera un “outsider” de la política, y como un empresario que está en la Casa Blanca para sacudir el sistema. Pareciera que a Trump se le olvida que ser el presidente de los Estados Unidos inevitablemente lo convierte en un político, uno de los más importantes del mundo. A pocos días de que se celebre la próxima elección presidencial, el mandatario no ha logrado dar los resultados que tanto prometió durante la campaña electoral del 2016. Aunado a esto, el país ha perdido su influencia a nivel mundial y los estadounidenses se enfrentan a una cruda realidad sanitaria, todo lo cual podría costarle su reelección.


A una semana de los comicios, el presidente continúa promoviendo teorías de conspiración, desinformando e incitando a la división de las estructuras sociales del país. Mientras Trump se aferra a su lenguaje “MAGA”, es probable que la vasta mayoría del liderazgo republicano quisiera verlo fuera de su partido, sin embargo, por temor a sufrir represalias políticas, han evitado enfrentarlo. Durante su mandato, aquellos que llegaron a desafiarlo públicamente cometieron un suicido político, pues terminaron enfrentándose a un sin fin de ataques por parte del presidente y de su base de apoyo. Después de casi cuatro años de constantes controversias emanadas de declaraciones y/o acciones provenientes de la Casa Blanca, algunas figuras del partido conservador finalmente han decidido manifestar su descontento con Trump. En vísperas de la elección, y frente a una inigualable crisis económica y de salud, funcionarios de pasadas administraciones republicanas, ciertos gobernadores conservadores y senadores republicanos han anunciado que no votarán por Trump, algunos inclusive han dicho que votarán por Joe Biden y han instado a su electorado a votar por el candidato demócrata.


En este sentido, existen grupos de republicanos que se han organizado logrando tener una relevante participación durante la campaña electoral. El Proyecto Lincoln (The Lincoln Project), un grupo de republicanos “anti-trumpers”, ha recaudado alrededor de 39.4 millones de dólares durante el periodo de julio a septiembre.[1] Estos recursos han sido utilizados para atacar a Trump mediante una serie de anuncios y mercadotecnia política en contra del magnate republicano. Su más reciente ofensiva ha resultado en amenazas de demandas judiciales, después que el grupo publicara un enorme anuncio publicitario en Times Square, con fotografías de Ivanka Trump y Jared Kushner, -ambos familiares y asesores del presidente-, acompañadas de estadísticas relacionadas con contagios y muertes provocadas por el COVID-19, un ataque directo hacia Trump y a su mal manejo de la pandemia.


La estrategia de la actual administración estadounidense para hacer frente a la pandemia ha sido tan desastrosa que varios senadores del partido republicano han pedido a la Casa Blanca escuchar los consejos de los expertos en salud pública y recientemente tuvieron que salir a defender el trabajo del Dr. Anthony Fauci, el principal epidemiólogo del país, quien recibió una serie de críticas del presidente. Incluso aliados cercanos a Trump, como el ex gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, han emitido declaraciones para contrarrestar el ejemplo dado por la Casa Blanca. Christie, quien fuera hospitalizado por COVID-19 después de haber asistido a una ceremonia en el jardín de las rosas de la Casa Blanca, instó a la población a usar mascarillas, una de las principales medidas para combatir la propagación del virus que ha sido ignorada en la Casa Blanca por meses.


Por otra parte, una gran proporción de los estadounidenses tampoco apoyan la actual agenda del Senado, que cuenta con mayoría republicana. El Senado está enfocado en avanzar el proceso de confirmación de la jueza Amy Coney Barrett a la Suprema Corte, aún cuando los estadounidenses prefieren que los legisladores se enfoquen en aprobar un paquete fiscal para ayudarles a hacer frente a la crisis económica y de salud provocada por la pandemia del COVID-19. La falta de tacto en el Congreso y en la Casa Blanca ha provocado que algunos asesores republicanos anticipen una gran pérdida electoral, e incluso teman que la población, que ha optado por el voto anticipado en cantidades inesperadas, le cobre factura a los republicanos no solo quitándoles la Casa Blanca, sino también el Senado.


Sea cual sea el resultado de la elección del próximo 3 de noviembre el partido conservador tendrá que efectuar una reflexión a fondo. Mitt Romney, actual senador republicano por el estado de Utah y ex candidato presidencial en las elecciones del 2012, ha manifestado en numerosas ocasiones su descontento con la actual administración, advirtiendo que la campaña electoral de Trump se encuentra dividiendo aún mas al país, lo que podría resultar en el surgimiento de un nuevo movimiento político que nada tendría que ver con los principios y valores del Partido Republicano.


Entonces, por un lado, si Trump logra reelegirse, ¿quienes serán sus principales aliados dentro del partido y qué papel jugarán aquellos que durante la elección optaron por denunciar al presidente? Por otro lado, en caso de que el candidato demócrata Joe Biden obtenga la victoria, ¿quienes asumirán el liderazgo del partido que Trump dejará quebrantado? Sin duda, uno de lo logros más duraderos de Trump será haber sacudido al Partido Republicano y haberlo alejado de las doctrinas de Abraham Lincoln y de Ronald Reagan. Por lo tanto, ante el contexto actual de la sociedad estadounidense, será interesante observar si realmente el partido opta por redefinir qué es lo que significa ser un conservador en el 2020.



Ana Margarita Martínez

Consultora e investigadora de política exterior y cooperación para el desarrollo. Fungió como subdirectora de análisis e investigación en el CEIGB del Senado de la República y ha participado en proyectos de investigación sobre desarrollo sostenible con el Instituto Alemán para el Desarrollo (DIE). Formó parte de la oficina de Asuntos con el Congreso en la Embajada de México en Washington, D.C., enfocándose en el análisis de la relación bilateral México-Estados Unidos desde la perspectiva del Congreso estadounidense. Es licenciada en Relaciones Internacionales por el ITESM Campus Monterrey y maestra en Innovación, Cambio y Desarrollo por la Universidad de Bologna en Italia.

[1] Maria Arias, “Anti-Trump Lincoln Project raised $39.4 million in third quarter”. Axios, 2020. Consultado el 24 de octubre de 2020 en: https://www.axios.com/lincoln-project-fundraising-99d98ec5-a7e0-47a1-a617-a5fd6c478f6d.html