ANÁLISIS E INVESTIGACIÓN

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Los nuevos liderazgos del neotrumpismo: JD Vance

Los nuevos liderazgos del neotrumpismo: JD Vance

Buscando claves para entender mejor a la base electoral del trumpismo, leí en 2017 “Hillbilly Elegy: A Memoir of a Family and Culture in Crises” de J.D. Vance (Harper, 2016) Desde entonces no he dejado de recomendar su lectura a toda persona interesada en la sociedad y la política estadounidense. En el fondo, se trata de una conmovedora respuesta literaria, periodística y testimonial a la actitud de desprecio y profunda incomprensión de parte de los estadounidenses más cosmopolitas, liberales, universitarios y clase medieros de las costas hacia los habitantes más desfavorecidos del Rust Belt o cinturón del óxido que se extiende por el nordeste y medio oeste de los Estados Unidos. Al parecer la frase “Canasta de deplorables”, con la que Hillary Clinton los calificó durante un discurso de campaña, fue un factor decisivo para su derrota frente a Trump en 2016. El libro, mucho más que la malograda película que Netflix produjo algunos años después, fue un éxito de ventas por el retrato de su familia y el entorno social en el que creció, profundamente afectado por la desindustrialización, por el desmantelamiento de la aparcería y por la crisis que trajo consigo el cambio económico y tecnológico para familias enteras que dependían de las minas de carbón, la industria del hierro y del acero y la manufactura tradicional. Milagrosamente y gracias al tesón de su abuela, Vance pudo graduarse de la Universidad Estatal de Ohio y de la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale, pero dejó a atrás amigos y familiares en las garras del alcoholismo, la heroína, el desempleo y la desesperanza. A diferencia de muchos otros, Vance no romantiza la pobreza blanca y de cuello rojo. Al contrario, es un duro crítico de la forma en que ciertas actitudes han acendrado su propia marginación. El martes pasado, Vance resultó electo Senador por su natal Ohio. Su campaña lo reivindicó como el outsider conservador que necesitaba el estado y una lectura rápida a sus textos proselitistas retrata bien un ideario forjado en esas comunidades donde, como él mismo contrasta, las altas tasas de ciudadanía estadounidense se correlacionan con las igualmente altas tasas de pobreza y criminalidad. En su visión, los enemigos son el establishment que no hizo nada para detener el deterioro de Estados Unidos, China que ha comprado, o peor aún robado, las industrias estadounidenses, Biden que ha dado la espalda a la industria del gas y el petróleo, los demócratas que han negociado tratados de libre comercio en detrimento de la industria estadounidense, la migración indocumentada que contribuye a arrebatar los empleos que tanto necesitan los estadounidenses, la oligarquía de la tecnología que roba la información a las personas, la industria armamentística que promueve guerras en su beneficio directo, las grandes empresas que impiden políticas de defensa de los pequeños empresarios, y el adoctrinamiento liberal en las escuelas que, entre otras cosas, promueve el aborto. En efecto, Trump podrá tener los días contados pero el trumpismo tiene nuevos líderes para resurgir con fuerza y seguramente con mayor credibilidad. Arturo Magaña Duplancher Director Editorial de Globalitika, plataforma de análisis y opinión sobre política internacional. Es licenciado en relaciones internacionales por El Colegio de México y maestro en la misma disciplina por la Universidad de Leiden, Países Bajos. Ha sido consultor, asesor e investigador con una trayectoria profesional de dos décadas en el Congreso de la Unión y publicando textos en medios nacionales e internacionales. Ha sido también Fellow de la Escuela de Gobernanza Transnacional del Instituto Universitario Europeo con sede en Florencia, Italia.

Brasil: una elección ganada y una batalla cultural en vilo

Brasil: una elección ganada y una batalla cultural en vilo

Originalmente publicado en El Economista Los números parecen sencillos. En la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, el candidato de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, Lula, superó al presidente que buscaba la reelección, Jair Bolsonaro, por dos millones de votos, un porcentaje apretado de 1.8 por ciento. Y sin embargo las categorías izquierda y derecha no acaban de explicar el complejo lienzo electoral que puede describir a la sociedad brasileña. Por una parte, el regreso milagroso -de la tumba, como él dijera- del expresidente Lula para ganar una tercera elección. Y, por otra, la consolidación de Jair Bolsonaro, como el líder indiscutible de la derecha, un agrupamiento en el que cabe exactamente la mitad de los electores brasileños. El hecho mismo de la candidatura del ex Presidente, Lula da Silva, es un reconocimiento de que solo una figura como la de él podría derrotar al Presidente en funciones, no nada más por el poder y la exposición que da ser el titular del Ejecutivo sino porque Bolsonaro ha logrado despertar pulsiones rupturistas que dormían en el alma de muchos de sus seguidores. La candidatura de Lula fue en sí un reconocimiento de una nueva realidad política y de la fragilidad de la joven democracia brasileña. Bolsonaro no es un conservador al modo antiguo, no es un derechista de escapulario, rosario y rezos a la Virgen. El ex militar es más bien un insurgente al estilo Trump, por cierto, su gran inspirador. Sus valores son los valores aparentemente tradicionales de “Dios, Patria y Familia” —a los que agrega “Libertad”—, pero ahora revestidos de desplantes de machismo trumpiano. En vez de una procesión cargando a la Virgen, una manifestación de cientos de motociclistas tripulando Harley Davidsons, con Bolsonaro a la cabeza. En vez de veladoras y rosario, pistolas y rifles recién liberados bajo su gestión con los mismos argumentos de la National Rifle Association, NRA. Resta su alianza con el agronegocio, actividad cuya importancia ha crecido en Brasil debido a la “enfermedad holandesa”: la creciente desindustrialización del país, herencia de la década de altos precios de las materias primas. Esta alianza es una de las causas principales del aumento desmedido de la deforestación en la Amazonia. De tal manera que sobre la categoría “derecha”, hay que sobreponer las de movimientos identitarios a los que les importa menos los resultados de la gestión desastrosa del presidente y más el sentirse representados en esa insurgencia rupturista. Frente a todo eso, crece la proeza de la alianza encabezada por Lula da Silva, de lograr derrotar al trumpismo brasileño. Triunfó pero en condiciones muy acotadas. El bolsonarismo capturó el 38 por ciento de la Cámara de Diputados frente al 24 por ciento de la coalición lulista; también están en minoría en el Senado. En la Cámara de Diputados queda el llamado centro que se inclina más hacia Bolsonaro pero cuatro años del PT en la Presidencia, son un buen incentivo para negociar. El panorama en las gubernaturas es más equilibrado, con todas las principales fuerzas presentes en uno o más estados. Lo apretado del triunfo y su minoría en el Congreso obligará al PT a aceptar correrse al centro y llevar a cabo una política económica más ortodoxa, como sucedió en el 2003, primer año de su primera presidencia. De hecho ya lo había aceptado al darle la Vicepresidencia a Geraldo Alckmin, figura tradicional del centro derecha, con gran arraigo en el estado de São Paulo, uno de los motores económicos de Brasil. Es posible que Lula compense esta moderación obligada, con una política exterior muy activa y un tanto más de “izquierda”. Así como el mundo respiró aliviado cuando triunfó Biden, muchos descansamos al conocer los resultados electorales y confirmarse el triunfo de Lula. Un hecho poco conocido es que Brasil es la cuarta democracia más antigua. Que lo siga siendo: un Brasil democrático y próspero es bueno para los brasileños y para el mundo. Cecilia Soto González Es una feminista, política, analista política y ex diplomática mexicana; también fue excandidata a la Presidencia de México por el Partido del Trabajo (PT) para las elecciones del 1994. Fue Diputada local de Sonora en 1988-1991 y Diputada federal por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) de 1991 a 1994 y embajadora de México en Brasil de 2001 a 2006. Fue diputada federal plurinominal por el Partido de la Revolución Democrática, correspondiente a la Cuarta Circunscripción donde presidió la Comisión de la Ciudad de México. Además, fue diputada constituyente designada en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

Armas de Estados Unidos en México requieren intervenciones económicas

Armas de Estados Unidos en México requieren intervenciones económicas

Colaboración publicada originalmente en El Economista. El 30 de septiembre, el juez federal Dennis Saylor desestimó la demanda del Gobierno de México contra once fabricantes de armas en Estados Unidos por sus prácticas negligentes que promueven el tráfico ilícito de esas armas. México anunció de inmediato que va a apelar. El 10 de octubre, México interpuso otra demanda contra cinco armerías en Arizona cómplices en el tráfico hacia México de armas de alto poder, instrumentos de daños devastadores. El mercado de armas en Estados Unidos es enorme, militarizado y permisivo, con miles de armerías en Texas, Arizona y California. Por lo menos 70% de todas las armas ilícitas recuperadas en México y monitoreadas vienen de Estados Unidos. La venta libre de fusiles de asalto y para francotiradores representa una oferta obvia para organizaciones que utilizan la violencia en México para controlar y disputar mercados ilícitos. Un estudio de la Universidad de San Diego estimó que 250.000 armas de fuego pasan ilegalmente por la frontera a México cada año. Ya hay más homicidios en México con armas de Estados Unidos que los que hay en Estados Unidos. El juez Saylor citó legislación federal que blinda a las armerías contra los efectos destructivos del uso de armas. La apelación de México pondrá a prueba si esa ley puede aplicarse extraterritorialmente por daños causados en México. Las políticas de armas, drogas y migración de Estados Unidos son perfectas para el modelo de negocio de las organizaciones criminales. Por un lado, la militarización de la frontera para frenar el flujo de drogas y de migrantes hacía Estados Unidos hace que los precios de las drogas y del tráfico de migrantes aumenten enormemente. La fácil disponibilidad de armas de alto poder en Texas y Arizona facilita el control y la disputa por esos mercados en México. El aumento del armamento importado legalmente a México para uso policial, cuando las autoridades se coluden con la delincuencia, empodera aún más a los criminales coludidos, al mismo tiempo que aumenta el índice letal de los enfrentamientos entre agentes estatales y no-estatales. Pero la prioridad que ambos países ponen en el comercio legal, institucionalizado con los tratados de libre comercio bilaterales, genera un enorme, dinámico e ilícito tráfico por la frontera, con docenas de miles de camiones, contenedores y carros cruzando diariamenteos. En ese flujo, la eficacia de estrategias enfocadas en detectar y confiscar armas de fuego en la frontera es muy limitada, tal como hemos visto durante las décadas de la guerra contra las drogas. Es más, la narrativa racista de que la violencia y males vienen del sur y no de Estados Unidos ha arraigado la infraestructura paramilitar y tecnológica contra flujos del Sur al Norte, con poco interés en las armas que van a México. Las demandas de México contra armerías en Estados Unidos representan un paso importante. Ponen en la mira la responsabilidad de los que lucran de las armas usadas en la violencia y pueden tener resultados jurídicos y en los debates públicos. Pero no son suficientes. Más de una de cada cuatro armas aseguradas en México desde 2016 fueron importadas a Estados Unidos antes de ser compradas en armerías y traficadas a México. El presidente Biden puede volver a reclasificar las armas de asalto, tal como hizo Bill Clinton y así prohibir su importación a Estados Unidos. Lo puede hacer sin recurrir al Congreso, donde muchos temas se estancan. Es evidente que muchos actores necesitan voluntad política para frenar el flujo de armas que destruyen tantas vidas en México, en Estados Unidos y aún en otros países. John Lindsay-Poland Ha investigado, escrito y hecho incidencia sobre los derechos humanos y la desmilitarización de las políticas de Estados Unidos por 40 años. Coordina el proyecto “Alto a las Armas de Estados Unidos a México” y es co-director del programa de la Justicia Curativa del American Friends Service Committee en Oakland, California. Su investigación e informes se han enfocado en la asistencia militar y las bases militares de Estados Unidos y respeto para los derechos humanos en América Latina. De 1989 a 2014, coordinó programas sobre América Latina e investigación del Movimiento de Reconciliación (FOR). Fue co-fundador del Proyecto Colombia de Brigadas Internacionales de Paz, y de Presencia por la Paz de FOR en Colombia. Es miembro del colectivo #PazSinArmas en México.

EUA: el acercamiento comercial al Indo-Pacífico

EUA: el acercamiento comercial al Indo-Pacífico

Colaboración publicada originalmente en El Economista. Respondiendo a la necesidad de recuperar el liderazgo económico-comercial luego de su retiro del entonces llamado TPP, en mayo pasado Estados Unidos anunció, con otros 12 países, la iniciativa para negociar un marco económico Indo-Pacífico para la prosperidad (IPEF en inglés). Desde entonces, los ministros de los países participantes del IPEF han avanzado en precisar sus objetivos de negociación bajo 4 pilares: (i) comercio; (ii) cadenas de suministro; (iii) economía limpia; y (iv) economía justa. En días pasados, la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR en inglés) publicó sus propios objetivos para el pilar comercial. Éstos son en gran medida iterativos de lo concebido en su momento para el TPP, y más recientemente para el T-MEC. Los compromisos comerciales específicos a negociarse aterrizarán en áreas conocidas como economía digital e innovación, facilitación comercial, agricultura, temas laborales, economía sustentable, competencia, y transparencia, entre otros. Según se concluye del anuncio del USTR, las negociaciones buscarán crear certidumbre para un comercio regional sin interrupciones, a fortalecer capacidades productivas en áreas estratégicas, a fin de reducir vulnerabilidades en las cadenas de suministro, tomando como punto de partida lo negociado por EUA en años recientes. No obstante, una diferencia notable con TLCs previos es que en el IPEF las nuevas oportunidades de acceso a mercados no se negociarán a través de concesiones arancelarias mutuas, sino mediante “nuevos y creativos” enfoques en torno al comercio y la cooperación tecnológica. Todavía está por verse qué significa lo anterior, pero el objetivo de contar con un conjunto de reglas para la cadena de suministro regional, actualizadas a la realidad geopolítica imperante, es no obstante estratégico. Por su parte, destaca que México también persigue acciones de política comercial en diversos frentes, similares a las impulsadas en el IPEF. En el contexto norteamericano, el Diálogo Económico de Alto Nivel con EUA busca mitigar vulnerabilidades y fortalecer las cadenas de suministro en áreas específicas, mediante el aumento de la inversión, el fomento a la innovación, y la armonización regulatoria y técnica, entre otras. Igualmente, la aprobación de las leyes CHIPS y de Reducción de la Inflación en EUA es vista en México como una oportunidad para posicionar al país como parte de los esfuerzos para relanzar la competitividad norteamericana, donde México sería complementario en la producción de semiconductores, y en la transición hacia la electromovilidad. Finalmente, el reciente planteamiento de la Secretaría de Economía para encaminar una política industrial, implica tomar como ancla las herramientas de comercio exterior que tiene el país, para impulsar áreas también coincidentes con el IPEF. Lo anterior apunta a objetivos similares a los del IPEF que, aunque abordados desde una perspectiva más reducida (bilateral, nacional), sólo se explican si se enmarcan en un ámbito global. Por ello, la estrategia comercial mexicana, cuyo eje es EUA, hará más sentido si se considera a socios top ten como Japón, Corea, Malasia, e India, que complementan la cadena de suministro en México; y si se se busca la sinergia con EUA en un entorno regional ampliado. El siguiente paso para México tendría que pasar por escalar la aproximación estratégica a las cadenas de suministro, para contar con un marco de acción comercial articulado a la dimensión regional adecuada. El IPEF es una plataforma para ese efecto desde varios ángulos: no sólo implica un espacio donde el principal socio comercial de México diseñará nuevas reglas comerciales para la región Asia-Pacífico, sino que esas reglas seguramente podrían aportar a la cadena de suministro en México, en temas que nuestro país ya ha negociado previamente, y en los que tiene capacidad de contribuir e influir a su favor. La decisión de inicio será de los actores de comercio exterior del país, tanto públicos como privados. Roberto Zapata Barradas Es socio senior en Ansley Consultores Internacionales, firma de consultoría en México que se enfoca en el diseño y ejecución de soluciones estratégicas para gobiernos y empresas en torno a políticas públicas, inversión y comercio internacional. Fue previamente Embajador y Representante Permanente de México ante la Organización Mundial del Comercio (2017-2019). Durante su periodo como Representante Permanente ante la Organización, fue seleccionado como Presidente del Grupo de Negociación de Reglas, que incluye las negociaciones multilaterales para disciplinar subsidios dañinos a la pesca. Cuenta con una trayectoria previa de mas de 23 años en la Secretaría de Economía del gobierno federal, en la que adquirió amplia experiencia en el diseño y ejecución de políticas públicas relacionadas con múltiples negociaciones comerciales internacionales de México con países de América, Europa y Asia-Pacífico, incluyendo como jefe negociador del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, 2012-2016), así como la representación de México en organismos internacionales como APEC (2006-2012), y G20 (2012, 2016).

Dios, patria y familia

Dios, patria y familia

Uno de los slogans emblemáticos del fascismo italiano, acuñado en 1931 por el entonces Secretario General del Partido Nacional Fascista, Giovanni Giurati, fue precisamente el de Dios, patria y familia. Junto con otros dos, “Creer, Obedecer y Combatir” y “Autoridad, Orden y Justicia”, se leían por doquier en las calles de la llamada tercera Roma a principios de los años cuarenta. Luego de la Roma de los emperadores, y la Roma de los Papas, vendrá la Roma del Pueblo, decía Giuseppe Mazzini. De acuerdo con Giorgia Meloni, estos lemas no solo resumen bien el ideario de su partido “Hermanos de Italia”, que resultó victorioso en la elección italiana de este domingo y en virtud de cuyos resultados se convertirá seguramente en primera ministra, sino que son “un hermoso manifiesto de amor que atraviesa los siglos”. El triunfo de una formación de derecha que integran partidos radicales, ultranacionalistas, xenófobos, anti inmigrantes, euroescépticos y populistas como Forza Italia presidida por Silvio Berlusconi, La Lega presidida por Matteo Salvini y encabezada por Hermanos de Italia, es parte de una reacción antisistema, de castigo a los partidos tradicionales, de insatisfacción con la democracia y de una nueva apatía electoral que azota en mayor o menor medida a todos los países europeos. Pero es, sobre todo, una respuesta desesperada a un estado de angustia que el Secretario General de la ONU definió esta semana en anticipación a un “invierno del descontento”, es consecuencia de la fragmentación cada vez mayor de la oferta electoral de izquierdas y derechas en el continente y sin duda parte de una reacción globalifóbica, anticosmopolita y de feroz crítica a un estado de bienestar en decadencia como la vista con el impresionante avance de la derecha sueca en las elecciones del 11 de septiembre pasado. En efecto, Meloni representa la primera vez que en Italia un partido de orígenes neofascistas conquista el poder después de la Segunda Guerra Mundial. Y de ahí la enorme preocupación que genera un ideario centrado en detener la inmigración, favorecer la mano dura en materia de seguridad y política de drogas, defender una supuesta identidad nacional bajo acecho de la globalidad, promover una visión tradicional de la familia y declararle la guerra al pluralismo y la diversidad. Si bien en materia de política exterior, no genera especial preocupación su postura crítica frente a Rusia y de defensa abierta a Ucrania, su preocupación “por las raíces clásicas y judeocristianas de Europa” y por “organizar mejor la defensa del interés nacional frente a Europa” es fuente de gran incertidumbre lo mismo que su amistad con Marine Le Pen en Francia, con los líderes del partido Vox en España y con el propio Viktor Orban en Hungría. Desde luego, hay razones adicionales para la angustia. En primer lugar, el partido que liderará el gobierno no tiene ninguna experiencia administrativa y brincará de tener el 4% de los votos en la elección de 2018 al gobierno del país. En segundo lugar, la cuestión de la enorme deuda pública de Italia genera incertidumbres relacionadas con la gestión de gobierno que podría perder el control de los débiles equilibrios económicos y de una agenda de reformas estructurales a las que daría marcha atrás por sus afinidades proteccionistas y anti libre mercado. Pero muy a pesar de todo, hay razones para documentar un relativo optimismo. No es difìcil creer que la coalición será muy inestable en la medida en que incluye a formaciones políticas con agendas no siempre concordantes en lo social, lo económico y lo moral. Encima, las personalidades de Berlusconi y Salvini son todo menos la de políticos profesionales, pragmáticos, responsables y congruentes. Por si fuera poco, muchos observadores de la realidad italiana apuntan a los enormes contrapesos constitucionales, institucionales y jurídicos que enfrentará Meloni y subrayan el miedo a perder los multimillonarios fondos europeos anti-COVID si Italia intentara ampliar su estrecho margen de maniobra en materia fiscal o financiera. Sin embargo, en un país que ha tenido más de 70 gobiernos desde 1946 el desafío de Meloni parece ser aún más básico. Y es que, el surgimiento y el éxito rotundo, hace una década, del Movimiento de las Cinco Estrellas inauguró en Italia un nuevo espacio sin ideologías que ataviado de un lenguaje llano y empático conquistó al electorado ofreciendo un cambio de símbolos pero no necesariamente un cambio de políticas y mucho menos planteando respuestas nuevas, coherentes e integrales a los principales problemas del país. Ese partido, al abrazar su identidad “atrapalotodo”, según la tipología de partidos de Kirchheimer y Duverger, terminó por decepcionar rápido a los italianos y hoy está reducido a un triste tercer lugar. Esta podría ser la misma suerte de un partido y una candidata que concentró muchos esfuerzos en atacar a los colectivos LGBTTTI, a la burocracia europea, al Islam y a la inmigración pero que no tiene una oferta de crecimiento económico, de mejora del sistema de salud, de generación de empleo y control de la inflación, de combate al cambio climático y de protección de los derechos de las mujeres. Y es que la agenda de "Dios, Patria y Familia" en un país como la Italia de hoy, no ofrece mucho más que demagogia. Arturo Magaña Duplancher Director Editorial de Globalitika, plataforma de análisis y opinión sobre política internacional. Es licenciado en relaciones internacionales por El Colegio de México y maestro en la misma disciplina por la Universidad de Leiden, Países Bajos. Ha sido consultor, asesor e investigador con una trayectoria profesional de dos décadas en el Congreso de la Unión y publicando textos en medios nacionales e internacionales. Ha sido también Fellow de la Escuela de Gobernanza Transnacional del Instituto Universitario Europeo con sede en Florencia, Italia.

Xi-na, innovación y el siglo del dragón

Xi-na, innovación y el siglo del dragón

Colaboración publicada originalmente en El Economista. China no pasa por un buen momento. La ralentización de la economía, las dificultades en controlar el COVID-19 y el reventón de la burbuja inmobiliaria han llevado a varios a vaticinar el fin del “milagro chino”. Algunos anuncian que ya la economía china no solo no superaría a la de Estados Unidos a fines de esta década ( como se ha proyectado desde hace varios años ), sino que ello no ocurrirá nunca. En mi nuevo libro, Xi-na en el siglo del dragón: lo que todos deben saber sobre China (LOM), indico porqué esto no tiene fundamento. El secreto del éxito de China está en su capacidad de innovación. Ello le ha permitido salir una y otra vez de sus dificultades. No hay razón para pensar que ello ha cambiado. Prueba al canto es el caso de Shenzhen. A fines de los setenta, una mera aldea de pescadores de 30,000 habitantes, y hoy una vibrante metrópolis de 14 millones de habitantes, capital mundial del sector de telecomunicaciones, y sede de empresas como Huawei, ZTE y Tencent. Como es sabido, Deng Xiaoping hizo de Shenzhen un laboratorio de sus políticas de “apertura y reforma”, que tanto éxito tuvieron. Ellas llevaron a China a crecer a un 10 % anual por tres décadas consecutivas, algo que ningún economista creía posible en país alguno, no digamos ya en uno del tamaño de China. Lo que es menos sabido es que este “despegue” de Shenzhen tuvo dos etapas. Una , a partir de 1979, cuando el gobierno chino la designó Zona Económica Especial (ZEE), lo que condujo a un gran auge de la industria manufacturera. La segunda, a partir de 1993, cuando el secretario general del PCCH en Shenzhen ( y por ende, máxima autoridad política en la ciudad), Li Yuowei, concluyó que el futuro no estaba en plantas de ensamblaje ni en la copia de prototipos, sino que en la innovación tecnológica. Así, decidió que empresas manufactureras tradicionales no podrían registrarse en la ciudad, apostando en cambio por las de TI y telecomunicaciones. El cambio fue dramático, y el resto, como se dice, es historia. Entre 1980 y 2016, Shenzhen creció a un 22% de promedio anual, el doble del país. El gasto en Investigación y Desarrollo ( I&D) es de un 4% del PIB de la ciudad, el doble del promedio nacional. El número de patentes internacionales que se registran en Shenzhen es el doble de las del Reino Unido o Francia. Siete empresas basadas en Shenzhen están entre las Fortune Global 500. Shenzhen también es sede de BYD, la empresa mundial líder en buses eléctricos y la primera en proveerlos a ciudades latinoamericanas como Bogotá y Santiago. De hecho, la flota completa de buses del municipio, 16,000 de ellos, es eléctrica, la primera ciudad en el mundo en esa condición. Mi punto es que en China la innovación no es meramente una palabra a la que todos le rinden pleitesía ( como ocurre tanto en nuestros países) , sino que algo a lo cual se le asignan recursos y se actúa en consecuencia. Tanto en el Plan Quinquenal de 2015, como en el de 2020, la innovación ocupa un lugar central, como uno de los motores del crecimiento del país. Y lejos de conformarse con los avances logrados, y quedarse en ellos, como lo demuestra el caso de Shenzhen, en China siempre se está avistando el próximo paso en el avance tecnológico. Aquellos que están apostando por “el fin del milagro chino” corren el riesgo de perder mucho dinero. Jorge Heine Es profesor de Relaciones Internacionales en la Escuela Frederick Pardee de Estudios Globales en la Universidad de Boston. Ha sido anteriormente embajador de Chile en China, en India y en Sudáfrica, así como ministro de Estado en el gobierno de Chile. Es ex-vicepresidente de la Asociación Internacional de Ciencia Política (IPSA), y ha sido profesor invitado en las universidades de Constanza, Oxford, París y Tsinghua. Ha publicado 17 libros.

La militarización de la seguridad pública en México: una tendencia centroamericana

La militarización de la seguridad pública en México: una tendencia centroamericana

Colaboración publicada originalmente en El Economista. No es la primera vez que en el Estado mexicano se discute públicamente la militarización de la seguridad pública. La militarización, puede definirse en su sentido más simple, como la utilización de las Fuerzas Armadas en tareas ajenas a la defensa, como las de seguridad pública. Sin embargo, la militarización también involucra la utilización de lenguaje de guerra, el manejo de un discurso de tiempo estratégico o sentido de urgencia, un interés institucional, ya sea de las Fuerzas Armadas para tener más recursos financieros o de los poderes civiles para desentenderse de sus obligaciones delegándolas al poder militar, y que los operadores del sistema de seguridad actúen con base en el combate o aniquilación de amenazas y enemigos, sean crimen organizado, narcotráfico o cualquier otro delito de alto impacto. Pero México es solo un ejemplo de la utilización de las Fuerzas Armadas en seguridad pública que en Centroamérica avanza como eje rector de las políticas de seguridad. A continuación presento algunos ejemplos geograficamente cercanos. El Salvador después de la firma de sus Acuerdos de Paz en los noventa que pusieron fin a su conflicto armado interno, inició su transición a la democracia con medidas enfocadas en la militarización directa de la seguridad pública, con la justificación del sobrepaso de las actividades criminales de pandillas y grupos criminales a la respuesta de la Policía Nacional Civil recién creada. Al día de hoy, El Salvador sigue utilizando a las Fuerzas Armadas en la llamada “guerra contra las pandillas” que ha llevabo al Presidente Nayib Bukele, a mantener al “pulgarcito de Centroamérica” en un régimen de excepción desde marzo de 2022, con algunos días de cero homicidios, pero con un aumento de detenciones arbitrarias y desapariciones de personas sobre las que han alertado organismos defensores de derechos humanos. En Honduras, después del golpe de Estado contra el ex presidente Manuel Zelaya en 2009, los gobiernos, en particular el de Juan Orlando Hernandez, refirieron abiertamente que una medida para solucionar los altos índices de violencia homicida en el país sería la militarización y la creación de la Policía Militar del Orden Público (PMOP) como un cuerpo dentro de la Fuerza Armada de Honduras que, en coordinación con la Policía Nacional y a partir de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (FUSINA), se encargaría de combatir al crimen organizado. Al día de hoy, la Presidenta Xiomara Castro, ha referido que la PMOP continuará sus trabajos de combate al crimen organziado. Las Fuerzas Armadas en América Latina, con excepciones, hacen cada vez menos labores de defensa nacional y cada vez más labores de seguridad pública. En este mes que se celebra la independencia de México y de los países de Centroamérica, con un alto componente simbólico militar, resulta pertinente preguntar ¿para qué necesitan las democracias Fuerzas Armadas? Y sobre ello ¿qué pueden o no hacer? Si la Guardia Nacional mexicana tuviera que compararse con otro cuerpo de seguridad, sería con la Policía Militar del Orden Público de Honduras, no por los resultados que pueda alcanzar en el mediano o largo plazo en materia de seguridad, sino por las transformaciones institucionales que trae consigo al Ejercito Mexicano. Si todo marcha de acuerdo al plan anunciado, el 16 de septiembre veremos en México el traspaso simbólico de la Guardia Nacional al Ejército, y con ello, la consolidación de la militarización de la seguridad púbica federal en el país, pero también, la continuidad de la policialización del Ejército mexicano. Ese traspaso, aunado al deseo de que las Fuerzas Armadas continuen realizando labores de seguridad pública hasta 2029, está inserto en un contexto regional más amplio que aún debe ser estudiado cuidadosamente. Daira Arana Aguilar Directora General de la organización de asuntos internacionales Global Thought Mx. Estudiante del Doctorado en Política Pública del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey. Sus temas de investigación están enfocados en los procesos de militarización y militarismo en América Latina, Derechos Humanos aplicables al Uso de la Fuerza y Derecho Internacional Humanitario, así como aplicación de la perspectiva de género y los feminismos en el ámbito de la seguridad. Ha laborado en instituciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, internacionales y académicas enfocando su trabajo en cuestiones de seguridad, Uso de la Fuerza, normas de protección de la persona e inclusión de la perspectiva de género en las fuerzas armadas y de seguridad.

¿El último rey de Escocia?

¿El último rey de Escocia?

Elijo el título en español de una de mis películas favoritas (Kevin Macdonald, 2006) sobre el dictador ugandés Idi Amin, por considerar que evoca perfectamente, el título no el tema, el dilema que enfrenta Carlos III de Inglaterra con respecto al Reino Unido y desde luego a la Mancomunidad Británica. Consulta el artículo en PDF aquí.

¿Puede la violencia en México considerarse narcoterrorismo?

¿Puede la violencia en México considerarse narcoterrorismo?

Colaboración publicada originalmente en El Economista. ¿Cómo clasificar la crisis de violencia en México? ¿Los cárteles son meras organizaciones criminales o se les puede clasificar como guerrilla o incluso como terroristas? La Convención de Palermo define como grupos delictivos organizados a cualquier grupo estructurado de 3 o más personas que comete delitos de forma sistemática para obtener un beneficio económico. En contraste, la mayoría de las definiciones legales de terrorismo suelen distinguir a este fenómeno de la delincuencia organizada porque los terroristas delinquen no para alcanzar un fin económico, sino para alcanzar un fin político (o al menos, echan mano de algún tipo de narrativa o reivindicación política). No existe una definición internacionalmente aceptada de terrorismo. Los regímenes dictatoriales suelen designar como terrorismo a cualquier forma de oposición, como es el caso del gobierno sirio de Bashar Al-Assad. Además, la guerrilla y el terrorismo son fenómenos sujetos al prisma de la historia. La célebre Boston Tea Party, uno de los momentos fundacionales de la guerra de Independencia de los Estados Unidos, hoy podría considerarse no un acto de patriotismo, sino un atentado terrorista de haber triunfado los británicos. El Manual de Guerra Irregular del Ejército Mexicano define la guerrilla como el arte de acosar y entorpecer las operaciones del enemigo. Mientras que la guerra regular busca controlar en su totalidad un territorio, la guerrilla tiene una meta más modesta porque sus recursos son limitados. México ha atestiguado múltiples casos de infiltración de organizaciones criminales en el gobierno. Sin embargo, dicha infiltración no aparenta tener un fin político. Los cárteles no son homogéneos, tienen metas y organizaciones distintas entre sí. Adicionalmente, al menos a golpe de vista, pareciera que esta captura del gobierno no se persigue como un fin en sí mismo, sino como un medio para garantizar que las autoridades no intervendrán en su búsqueda de un beneficio económico. La guerrilla, el terrorismo y la delincuencia organizada tienen muchos métodos en común: el sabotaje, la propaganda y la violencia homicida, etc. Sin embargo, reconocer la existencia de terrorismo o de un conflicto armado interno en México puede atraer muchos más problemas de los que resuelve. Los delitos de rebelión, terrorismo y delincuencia organizada comparten una dificultad procesal en el Código Penal Federal mexicano. Para sentenciar a un individuo por estos delitos, no sólo hace falta acreditar materialmente la comisión de un ilícito, sino además la modalidad y finalidad de éste. Por ejemplo, es relativamente fácil acreditar que 10 personas asesinaron a X cantidad de personas en determinado día. Sin embargo, es mucho más difícil demostrar que los asesinos se conocen entre sí y que desean desestabilizar al gobierno mexicano. Claro que existen mecanismos para probar su organización e intenciones. Se puede solicitar una sábana de llamadas, demostrar frente a un juez que estos individuos se comunican con frecuencia para compartirse instrucciones, pero hasta las más básicas medidas de contrainteligencia pueden entorpecer la judicialización de estos casos. Los detenidos pueden haber hablado en clave o haber utilizado muchos números de teléfono diferentes para comunicarse entre sí. Es relativamente fácil obtener una sentencia por homicidio, pero probar la modalidad y la intención de éste, es mucho más difícil en el sistema penal mexicano. Adicionalmente, al ser vecinos de los Estados Unidos, de inmediato se activaría su marco legal para la persecución del terrorismo. El Acta Patriota, la Convención contra la Financiación del Terrorismo, serían el pretexto perfecto para materializar algunas de las amenazas hechas por el expresidente Donald Trump, como la de detener el flujo de remesas de Estados Unidos a México, o su intención de montar una campaña militar que vulnere la soberanía mexicana so pretexto de combatir a los cárteles. En resumidas cuentas, cambiar la taxonomía de los cárteles complica mucho y ayuda poco. Víctor Antonio Hernández Ojeda Es licenciado en Filosofía por la Universidad Panamericana y egresado del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto se desempeñó como asesor de la Secretaría Técnica del Consejo de Seguridad Nacional, para posteriormente incorporarse como analista de la División de Inteligencia de Pinkerton. Tiene intervenciones semanales en diversos medios de comunicación como analista de temas de seguridad y defensa, y es autor del libro "Montesquieu y la construcción de la paz internacional".

Geopolítica china: implicaciones de la visita de Pelosi a Taiwán

Geopolítica china: implicaciones de la visita de Pelosi a Taiwán

La visita de Pelosi a Taiwán marcó un punto de inflexión geopolítica en el este asiático, en los Estados Unidos vulnera las preocupaciones de seguridad de China al tiempo que desconoce el carácter identitario del país asiático. Taiwán no solo representa un espacio geoestratégico para China, sino también un aspecto medular de su identidad civilizacional. A diferencia de pasadas crisis en el Estrecho de Taiwán, el acercamiento entre Taipéi y Washington se da en una coyuntura en que China es una potencia regional, candidata a hegemonía mundial, por lo que la vulneración de sus intereses geopolíticos podría desembocar en conflictos más severos para la región asiática. Consulta el artículo en PDF aquí.

¿Y la Interparlamentaria?

¿Y la Interparlamentaria?

Colaboración publicada originalmente en El Economista. La intensa relación bilateral entre México y Estados Unidos mantuvo una combinación de voluntad política y periodicidad en las reuniones interparlamentarias que lograron afianzar un camino paralelo a la diplomacia tradicional. La primera interparlamentaria tuvo lugar en Guadalajara en 1960 en pleno contexto de la Guerra Fría y en realidades tan distantes a la actual entre ambos países: existía el Programa Bracero, se preparaba la entrega de El Chamizal y México crecía a tasas que nunca vistas desde su vida independiente. Frente a la estructura presidencial en el poder, los legisladores de ambos Estados supieron alentar una vía que, año con año y alternando las sedes por país, formalizó un «parlamento» que ha perdurado frente a trece presidentes estadounidenses y once mandatarios mexicanos. La interparlamentaria coadyuvó a relajar la tensión de la relación en la década de los 80´s cuando el gobierno mexicano estuvo a punto de expulsar al Embajador estadounidense, John Gavin, por sus abiertas intromisiones a la vida interna derivado de las crisis del narcotráfico, la deuda externa y la tensión en América Central. Una interparlamentaria es un resorte de Estado y no debe ser lugar para rellenar espacios, sino para saber qué se dice, qué se propone y qué se quiere. Ya existe una asimetría entre el Congreso mexicano y el estadounidense donde este último tiene un «Congress staff» permanente, que trasciende legislaturas y es de suma profesionalidad. Los legisladores de Estados Unidos saben a qué van y qué van a obtener. En un momento apremiante sería un riesgo y enorme error que legisladores mexicanos acudan a lugares comunes o a la tersa caligrafía de los documentos que acompaña la SRE, esa práctica de la cancillería que lejos de respetar la autonomía del Legislativo federal cree que le puede dictar las directrices y contenidos. Enarbolar una posición de Estado en un momento de crisis es apremiante como el de resguardar la independencia de cada poder. Un riesgo para muchos conocedores de la relación bilateral es que cuando diversas agencias estadounidenses, como la DEA, investigan delitos como lavado de dinero, delincuencia organizada o presuntas complicidades con el narcotráfico de políticos mexicanos, exista algún integrante de la delegación mexicana que pueda estar involucrado. Ello podría quebrar más la confianza con los interlocutores. El lamentable caso del Gral. Salvador Cienfuegos, ex Secretario de Defensa Nacional que fue detenido con “asombro” del propio gobierno mexicano en suelo estadounidense, es un aviso contundente del riesgo de una delegación legislativa con algún miembro que pudiera estar siendo investigado. El entonces senador demócrata por Connecticut, Christopher Dodd (y enviado por el presidente Biden para convencer a AMLO de asistir a la Cumbre de las Américas), muy cercano políticamente al Senador Edward Kennedy, elevó el nivel del debate en la Interparlamentaria y su buen español era un factor que ayudaba sobremanera a facilitar el encuentro. El cuidado de toda interparlamentaria es saber dar un cauce binacional y no sólo atender casos tan especiales como la región fronteriza. El propio Emb. Ken Salazar, sabe de la virtud de la Interparlamentaria desde su experiencia como senador por Colorado. Estados Unidos y su Congreso tienen, a diferencia del legislativo mexicano, poco espacio en la diplomacia parlamentaria. El desarrollar por más de medio siglo estas reuniones ubican desde la vida parlamentaria estadounidense a México, como país estratégico. Canadá, Japón y el Reino Unido son los otros países que el Congreso de Jefferson y Adams, conceden un trato especial en el diálogo legislativo. El Capitolio tiene islotes de políticos profesionales que buscan convergencias con México con independencia de la Casa Blanca. Es menester del legislativo mexicano aprovechar esos espacios para el diálogo y el entendimiento. Dicha presencia se abandonó una vez ratificado el TLCAN en 1994. Antes, el mandatario mexicano entendió que no toda la política en Estados Unidos se hace en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Otro punto nodal es la capacidad de que actuales legisladores estadounidenses podrían ser mañana mandatarios de la Unión Americana, tal es el caso reciente de Barack Obama y el propio Joe Biden, que venían de ser senadores por Illinois y Delaware. Los representantes y senadores de diversos estados saben de los riesgos que tendrían si dejan que el primer o segundo socio comercial de sus representados y estados salga del T-MEC. Para muchos podría estar en juego hasta su reelección. En México, el escenario es más frágil por la devaluación de los legisladores y en gran parte de la llamada «clase dirigente», incluyendo oposición, que aún no ha resuelto que se busca con Estados Unidos más allá T-MEC. El ex canciller y ex senador de la república, Fernando Solana, comentó que la Interparlamentaria puede «preservar la capacidad en la toma de decisiones para beneficio de nuestra sociedad». Al iniciar el período ordinario de Sesiones, sorprende que el Legislativo mexicano no levante la mano para recuperar un instrumento vital que podría abrir surcos de entendimiento en la complicada relación entre México y Estados Unidos. Juan-Pablo Calderón Patiño Es licenciado en Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana y tiene estudios de postgrado en El Colegio de Veracruz y la Universidad de Buenos Aires. Realizó su práctica profesional en la Embajada de México en la exYugoslavia. Tiene diversas publicaciones como colaborador invitado en Este País, Reforma, El Financiero, la edición electrónica de Foreign Affairs Latinoamérica y en la Fundación Ortega y Gasset. Participó en diversas tareas en los órganos de Gobierno en el Congreso de la Unión, destacando la organización y el trabajo de apoyo para la Comisión Parlamentaria Mixta México-Unión Europea. Desde hace una década trabaja en la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

Afganistán: un año después

Afganistán: un año después

El 15 de agosto de 2021 el talibán entró triunfante a Kabul y con ello llegó a su fin una intervención militar de dos décadas que encabezó Estados Unidos y que dejó un saldo de 176 mil afganos muertos, muchos heridos y mutilados además de desplazados forzados, refugiados y miles de personas privadas de sus medios de subsistencia. Consulta el artículo en PDF aquí.