ANÁLISIS E INVESTIGACIÓN

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El asalto al Capitolio, 6 de enero de 2021: Crónica de un ataque anunciado

El asalto al Capitolio, edificio emblemático y sede de los procesos democráticos de Estados Unidos el pasado 6 de enero de este año fue, de manera simultánea, un evento sorpresivo y a la vez totalmente predecible dados los acontecimientos políticos de las semanas previas.Marcó un antes y un después en la historia de dicho país, pues mostró que los seguidores del saliente presidente Donald J. Trump no aceptaría los resultados electorales, denunciados por éste como fraudulentos. Es pues el objetivo de este trabajo abordar la manera en que diferentes sucesos se engarzaron para dar lugar al ataque al Capitolio y las consecuencias del mismo, tales como el juicio político contra el exmandatario y los retos a los que actualmente se enfrenta el Partido Republicano en un contexto completamente desconocido. Consulta el artículo en PDF aquí.

Mujeres y pandemia

Colaboración publicada originalmente en El Economista. El 8 de marzo conmemoramos el Día internacional de la Mujer, y el 11 de marzo se cumple un año desde que la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente la pandemia de COVID-19. Me parece provechosa una reflexión convergente. Después de todo, la pandemia ha exacerbado dos importantes crisis que afectan el bienestar de las mujeres (y de los hombres) en el mundo: la crisis del Estado en un mundo globalizado (el divorcio entre poder y política, al cual se refirió Bauman) y las contradicciones propias del sistema capitalista (exclusión y desigualdad como condiciones que, simultáneamente, posibilitan y corroen el carácter ilimitado de la acumulación del capital- el crecimiento económico). Un estudio difundido en agosto probó que los países dirigidos por mujeres fueron sistemática y significativamente más eficaces en la contención del COVID-19. Por otra parte, ya en octubre, diversos estudios confirmaron que es mucho más frecuente la muerte entre hombres que entre mujeres por esta enfermedad (se trata de una combinación entre aspectos biológicos y sociales). Si eres hombre, más que nunca te conviene que las decisiones las tome una mujer. Pero en esta pandemia, cuando las mujeres no están al mando están siendo asesinadas, violentadas, desprovistas de su ingreso y sometidas a cargas excesivas de trabajo no remunerado. El confinamiento es una trampa mortal para millones de mujeres y niñas en el mundo. Por si fuera poco, las mujeres se han quedado sin ingresos en proporciones no vistas desde la crisis económica de 2008 (en América Latina y el Caribe, el desempleo femenino alcanzó el 22% durante el año 2020), y su vulnerabilidad aumenta con el deterioro de su salud mental causado por el incremento desproporcionado de las responsabilidades de cuidado y trabajo no remunerado en el hogar. La pandemia no ha sido para nada disruptiva. Antes bien ha catalizado las más importantes tendencias mundiales. El Estado, cuya relevancia se venía cuestionando ante problemáticas globales, se encuentra en entredicho más que nunca por la incapacidad de detener el brote pandémico. El Capitalismo, fuertemente cuestionado por evidentes problemas sociales y medioambientales, se colapsa con las medidas sanitarias y se contrapone a la solidaridad global necesaria para producir y distribuir vacunas y tratamientos. En respuesta, ambos paradigmas contraatacan. Uno mediante el recrudecimiento y la reafirmación del uso de la fuerza (y la violencia) en todos los niveles- desde las fronteras y los nacionalismos hasta las relaciones de poder en el ámbito doméstico; mientras el otro muestra la batalla de los mercados por mantener el poder y la acumulación del capital, sometiendo a quienes ejercen las tareas de menor valor productivo, como las domésticas y de cuidado, a una mayor dependencia y exclusión. Ambas significan un acelerado deterioro en la vida de las mujeres y las niñas, quienes invariablemente ocupan un lugar de subordinación. La pandemia demostró que ninguna persona estará segura hasta que todas estén seguras. Este lema, originalmente referido a la solidaridad global para la vacunación, es oportuno también en el marco de las luchas feministas. En ambos casos, se busca el acceso equitativo y universal a medios que garanticen los derechos humanos, como es la salud o una vida libre de violencia. La construcción resiliente de un mundo post-pandemia requiere que cuestionemos y pensemos diferente acerca de las actuales relaciones de poder en todos los ámbitos sociales e internacionales. No hacerlo seguirá costando millones de vidas, ya sea a causa de un patógeno o de las múltiples violencias patriarcales. Dalya Salinas Pérez Internacionalista y diplomática. Cursó la licenciatura en Relaciones Internacionales y tiene una maestría en Gestión de la Comunicación Internacional. Desde hace 15 años, se desempeña como servidora pública en el Servicio Exterior Mexicano.

Aciertos en el manejo de la pandemia de COVID-19 en Asia

En una nuez, algunos aciertos de países asiáticos en el manejo de la pandemia han sido la previsión y la capacidad de contener la entrada y la transmisión del virus en la comunidad; la experiencia en emergencias sanitarias globales previas; el rápido cierre parcial o total de fronteras; el uso de tecnologías de la información para detectar y rastrear contagios; la limitación voluntaria de actividades sociales, escolares y laborales; la transparencia para comunicar el peligro y lograr la participación ciudadana. Todos estos elementos se proyectaron en un comportamiento ejemplar colectivo. Consulta el artículo en PDF aquí.

Centroamérica y Estados Unidos: hacia una relación de fructífera vecindad

La crudeza con que cotidianamente se nos manifiesta la dimensión trágica de la migración centroamericana parece ir en aumento. A las imágenes del duro enfrentamiento entre los integrantes de la más reciente caravana migrante y las fuerzas de seguridad de Guatemala, se une ahora el terrible hallazgo de 19 migrantes calcinados, la mayoría guatemaltecos, en el municipio mexicano de Camargo, Tamaulipas. Si bien la pandemia redujo temporalmente estos flujos migratorios durante buena parte del año pasado, se calcula que, entre diciembre y enero pasados, arribaron en promedio a la frontera entre México y Estados Unidos cerca de mil personas al día procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador. Consulta el Reporte completo aquí.

Ngozi Okonjo-Iweala: nueva directora general de la Organización Mundial del Comercio

Terminó la espera. La nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala fue designada, el pasado 15 de febrero, como nueva directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En el camino dejó a Jesús Seade de México -eliminado de manera temprana en la contienda por la jefatura del organismo; a Abdel -Hamid Mandouh de Egipto; a Tudor Ulianovschi de Moldova; a Amina Mohamed de Kenia; a Liam Fox del Reino Unido; a Mohammad Maziad Al-Tuwaijri de Arabia Saudita y a quien se consideraba una de las favoritas, la surcoreana Yoo Myung-hee. Okonjo-Iweala se convierte así en la primera mujer y la primera africana en presidir a la OMC en sucesión del brasileño Roberto Azevedo cuya designación se oficializó el 14 de mayo de 2013 -al haber derrotado, como se recordará, a Herminio Blanco. El diplomático brasileño fue reelecto en febrero de 2017, por lo que su mandato terminaría el 31 de agosto de 2021. Sin embargo, el 14 de mayo de 2020, Azevedo dio a conocer que renunciaría de manera anticipada y que su gestión culminaría el 31 de agosto de ese mismo año, razón por la que la OMC tuvo que iniciar la auscultación para designar un nuevo titular. Como se recordará, la renuncia de Azevedo fue resultado de la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el gobierno estadunidense encabezado por Donald Trump para designar a los funcionarios a cargo del mecanismo de solución de controversias de la OMC. Consulta el artículo en PDF aquí.

Breve radiografía del nuevo congreso estadounidense

Colaboración publicada originalmente en El Economista. Aún con la participación electoral del 67% (la más alta desde 1900) Joe Biden es el presidente demócrata que llega con la mayoría legislativa más estrecha desde 1879. Y es que su partido tiene 14 congresistas menos de los que tenía antes de las elecciones de noviembre y sólo consiguió 3 escaños senatoriales más. Con mucho esfuerzo y algo de suerte han conseguido aferrarse a la mayoría en la Cámara de Representantes y ganar el control del Senado a pesar de que, en un año que vio las campañas más caras de la historia, los demócratas fueron responsables por 65% del gasto electoral total (13.9 mil millones de dólares según la consultoría Mehlman Castagnetti). Es decir, retener su mayoría les resultó oneroso, en contraste con los republicanos quienes ganaron más escaños gastando menos de la mitad de esa cifra. Desde luego, los resultados de esas campañas han producido una composición del Congreso digna de estudiarse. La radiografía final muestra la increíble diversidad de Estados Unidos y esto merecen celebrarse, dados los vergonzosos problemas raciales con los que aquel país ha luchado a lo largo de su historia y hasta nuestros días. ¡Tres hurras por Georgia! Desde el punto de vista religioso, se refirma la lenta pero constante disminución de los legisladores identificados como protestantes de alguna denominación (295), mientras se ha observado un incremento en el número de católicos (158), seguidos por judíos (34), pero también por mormones (9), ortodoxos (7), universalistas unitarios, budistas, musulmanes e hindúes, todos con menos de tres miembros cada uno. Sorprende, desde luego, que haya 19 que no profesan ninguna religión, no expresan sus creencias abiertamente o que se autodenominan ateos. Tomando en cuenta el origen étnico, los demócratas en la Cámara de Representantes resultan ser el grupo parlamentario más heterogéneo. De los 226 miembros juramentados a principios de año, 119 son caucásicos (non hispanic whites), 52 afrodescendientes, 33 hispanos, 14 asiáticos, 2 nativos americanos y 6 de origen multiétnico. En contraste, solamente hay 10 hispanos, 3 afrodescendientes e igual número de asiáticos y nativo americanos diluidos entre los 213 representantes republicanos. Esta elección también dejó claro que el electorado hispano no es monolítico. Los cubanoamericanos votaron en porcentajes superiores al 50% por los candidatos republicanos, mientras que más del 60% de los ciudadanos de origen mexicano o salvadoreño lo hicieron por los demócratas. La “sombra del socialismo” que los republicanos asociaron con el ala más liberal del partido demócrata logró que varios candidatos perdieran sus escaños en distritos que Biden ganó y permitió que Trump ganara Florida, destronando a dos congresistas demócratas en Miami simultáneamente. Esto es evidencia de un voto diferenciado encaminado a mantener el equilibrio de poder en Washington, aunque esa lógica trae complicaciones propias. El sistema legislativo bicameral de Estados Unidos está diseñado para representar de manera simultánea los intereses de los estados más poblados en la Cámara de Representantes y de todos los estados por igual en el Senado. Por eso Wyoming tiene el mismo número de senadores que California aun cuando esta última tiene casi 70 veces más habitantes. Este arreglo tiene sus virtudes, pero también genera rispideces entre el electorado de estados rurales y con población predominantemente blanca, quienes se sienten amenazados por el rápido cambio demográfico que experimenta el país y cuyos representantes bloquean de manera exitosa iniciativas de amplio calado como la reforma migratoria, la regulación del financiamiento de las campañas electorales y la lucha contra el cambio climático. La ambiciosa meta de alcanzar una “unión más perfecta” donde todos los hombres sean (efectivamente) “creados iguales” se vuelve más asequible en la vibrante democracia pluricultural y multiétnica en la que Estados Unidos se está convirtiendo. Jesús Isaac Flores Castillo Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITAM y maestro en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha trabajado en el sector público como asesor legislativo, en la academia como investigador invitado y en el sector privado como gerente de comunicaciones de Linio Latinoamérica. Ha sido comentarista invitado como experto en temas internacionales en la radio en y en televisión local. Participó en el North American Forum de Ottawa en 2018. Es Miembro de la Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Económicas y Comerciales (AISEC) y de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI). Actualmente es coordinador general adjunto de Voto Informado.

La inauguración, sus símbolos y coincidencias

La ceremonia de inauguración de Joe Biden y Kamala Harris fue todo un espectáculo. Como tal, su objetivo fue distraer, aunque fuera por un rato, a una sociedad dividida y furiosa, que atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. El espectáculo requirió una producción digna de Hollywood, para construir una realidad que moviera el foco de las ausencias y presencias institucionales que hicieron de esta, una inauguración muy particular. Con la ayuda de superestrellas, activistas y un ambiente festivo se buscó aminorar el peso de la ausencia de Donald Trump. Con la ayuda de la dirección de Cámaras y la edición, se minimizaron las características de su entorno: bajo un fortísimo dispositivo de seguridad, que comprendió desde vallas y alambre de púas, hasta la presencia de efectivos de la Guardia Nacional, y sin público, debido a la crisis de salud desatada por la pandemia de COVID-19. La selección de participantes no fue azarosa. Todas las personas, la mayoría mujeres, que tomaron el escenario enviaron un mensaje explícito e implícito. El sacerdote jesuita Leo O’Donovan bendijo a la nueva administración, refrendando la convicción cristiano-anglosajona de Biden, el cuatrigésimo quinto presidente blanco de los 46 que ha tenido Estados Unidos. Andrea Hall, bombera, líder sindical y la primera mujer afroamericana contratada y asignada como Capitana en una estación del Departamento de Bomberos, recitó e interpretó con leguaje de señas el juramento de lealtad, iniciando el mensaje de inclusión y diversidad refrendado a lo largo de todo el evento. La tendencia siguió con Lady Gaga, superestrella y activista por los derechos LGTBQIA+, cantando el himno. Lady Gaga conoció a Biden durante la campaña que hicieron en conjunto para despertar conciencia sobre la grave crisis de violencia de género que se vive en los campus de las universidades norteamericanas. Después, Jennifer López interpretó dos canciones patrióticas tradicionales y declamó parte del juramento de lealtad en español: "Una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos", seguida de la frase “let’s get loud”, en un llamado a la acción política, en particular hacia la comunidad hispana. Garth Brooks, un famoso cantante de música country e ideología republicana interpretó el clásico tema de conciliación “amazing grace”. Finalmente, la joven afroamericana, poeta laureada, Amanda Gorman, declamó un bello poema recordando a la audiencia que Estados Unidos “no es una nación rota, sino en construcción”, y haciendo un claro contraste en fondo y forma con los últimos cuatro años de diatribas con el limitado vocabulario de Donald Trump. Con este mosaico de figuras se quitó el foco del desplante de Trump, también simbólico, no por que se extrañe su presencia y encanto, sino porque por primera vez en 152 años se rompió la tradición de una transición pacífica y civilizada, en la que el presidente saliente, sin importar el partido, pone los intereses del país sobre los propios. La última vez que sucedió algo similar fue cuando el presidente Andrew Johnson se rehusó a asistir a la inauguración de Ulysses S. Grant. Andrew Johnson es considerado uno de los peores presidentes de los Estados Unidos, y accedió al cargo tras la muerte de Abraham Lincoln, de quien fue vicepresidente, aún sin ser abolicionista. Resulta notable que Andrew Johnson fue el primer presidente norteamericano en ser enjuiciado políticamente. Al igual que con Trump, la Cámara de Representantes aprobó artículos para su impeachment, pero después fue absuelto por el Senado. Durante su mandato, Johnson fue duramente criticado por su incompetencia, y era considerado autoritario y racista. Es principalmente recordado por sus esfuerzos obstruccionistas en contra de los derechos políticos y civiles de los afroamericanos, coartando los esfuerzos revolucionarios de Lincoln, recordado como uno de los mejores presidentes de la historia de Estados Unidos. Aunque parezca increíble, todo esto puede corroborarse fácilmente. No por nada Marx corrigió la idea de Hegel señalando que “la historia sí se repite a sí misma, pero primero como tragedia y después como farsa”. Abigail Martínez Es licenciada en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y Maestra en Políticas Públicas por Macquarie University. Se especializa en análisis político, vinculación y comunicación estratégica. Conduce el programa “Política 101 en Inkoo y colabora quincenalmente en el portal gluc.mx.

Cataluña: el conflicto como hábito y la deriva socialista

Colaboración publicada originalmente en El Economista. Previo a la pandemia, el conflicto separatista en Cataluña era la principal crisis que atravesaba España y formaba parte del paisaje político en el país. Durante los últimos 20 años, la confrontación física y verbal, las manifestaciones en la calle y las discusiones entre los bloques separatistas y constitucionalistas, han forjado una sociedad catalana acostumbrada a la polarización. Si bien un sector de su sociedad parecía apostar al centro político y la moderación, los comicios del próximo 14 de febrero estarán fuertemente aderezados de posiciones extremas que eventualmente profundizarán las divisiones preexistentes. Los resultados electorales de 2017 ya retrataban esto. El partido Ciudadanos, creado en 2006 como alternativa al nacionalismo y separatismo catalán, daba el “sorpasso” al ser el partido más votado obteniendo 36 escaños bajo la bandera del centro político y respeto a la Constitución española, tras cuarenta años de gobiernos de fuerzas separatistas y dos gobiernos tripartitos del Partido Socialista Catalán (PSC). La protagonista de esta hazaña se llama Inés Arrimadas, una ferviente crítica del gobierno de Carles Puigdemont, ahora prófugo de la justicia. Por otro lado, las fuerzas separatistas alcanzaban 34 asientos con Junts per Catalunya (JuntsxCat), 32 con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y cuatro escaños con Candidatura d'Unitat Popular (CUP), lo cual, bastó para que llegaran a un acuerdo de investidura llevando así a la presidencia de la Generalitat a Quim Torra, quien fue cesado del cargo por el Tribunal Supremo por delito de desobediencia, al negarse a retirar una bandera separatista de la sede del gobierno. Hoy, la configuración política y partidista ha cambiado considerablemente, no solo porque en ese momento el gobierno español estaba encabezado por Mariano Rajoy del Partido Popular (PP) quien salió por la puerta de atrás, sino también porque en ambos bandos, tanto en el separatista como el constitucionalista, se experimentaron cambios importantes. Tras el encarcelamiento de varios de los principales lideres separatistas, las disputas al interior de sus partidos no se hicieron esperar. Por su parte, Ciudadanos sufrió un fuerte golpe en las elecciones generales de 2019 y pasó de 57 escaños a solo 10, lo que provocó la renuncia de su líder nacional, Albert Rivera, sustituido por Arrimadas. Ahora gobierna Pedro Sánchez (PSOE), quien llegó a la Moncloa con el apoyo de partidos separatistas tras la moción de censura presentada en contra de Rajoy. Su cercanía con los partidos separatistas ha provocado que su asiento como presidente dependa de estos partidos, así como de Podemos, partido que ocupa la Vicepresidencia con Pablo Iglesias, quien, por cierto, hace unos días hizo gala de su sectarismo al asegurar que “no hay plena normalidad política y democrática en España por la existencia de líderes independentistas en las cárceles y en el exilio”. La política de Sánchez, compuesta por una alegada postura a favor del “diálogo” con los separatistas y la búsqueda de una fragmentación en la centro-derecha ante la emergencia de Vox, ha provocado que el presidente imponga a su ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien ha sido el principal encargado de enfrentar la pandemia, como candidato del Partido Socialista Catalán (PSC). Es decir, imaginemos que el presidente López Obrador elige al Subsecretario López Gatell como candidato para contender a la gubernatura de un estado donde Morena no gobierna. A diferencia de los comicios de 2017 donde presenciamos una euforia participativa, todo parece indicar que la abstención marcará el tono de la jornada, donde la disputa por el victimismo tendrá un lugar protagónico. Seguramente atestiguaremos una derrota del centro político y, por el contrario, un triunfo de los extremos que se verán aún más exacerbados con los discursos nacionalistas de siempre. Emerson Segura Valencia Actualmente se desempeña como Asesor Parlamentario en el Senado de la República. Anteriormente, fue investigador en el Centro de  Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República y también fue Asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores, Organismos Internacionales del mismo Senado. Se desempeñó como investigador en el  CII del Instituto Matías Romero de la SRE.  Es egresado de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la UDLA y cuenta con estudios en Análisis Político por el CIDE.

Populismo y COVID-19: una prueba más para la política, la democracia y los gobiernos

El populismo se ha encontrado de manera prominente en el centro de la discusión y análisis políticos en las últimas dos décadas, especialmente dado que puede presentar obstáculos para la democracia. En el actual contexto de la pandemia de COVID-19, tales obstáculos vuelven a relucir, por lo que resulta de provecho analizar qué repercusiones puede conllevar el populismo para los gobiernos y la democracia. Consulta el artículo en PDF aquí.

Decisiones migratorias de Biden, por el camino correcto

Colaboración publicada originalmente en El Economista. El pasado martes, el flamante presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, cumplió una importante promesa de campaña. Firmó tres órdenes ejecutivas destinadas a revertir las políticas migratorias nativistas de la administración Trump. Al terminar de firmar los documentos en la oficina oval, Biden dijo a los periodistas ahí reunidos: "No estoy haciendo nuevas leyes, estoy eliminando las malas políticas". ¿A qué se refería Biden con esta frase? y ¿qué implican en la práctica las nuevas órdenes ejecutivas?. Donald Trump hizo de la agenda migratoria una parte central de su administración. A lo largo de los cuatro años de su gobierno, llevó a cabo más de 400 cambios en política migratoria, los cuales redujeron de manera dramática las opciones de migración documentada e indocumentada hacia los Estados Unidos. En campaña, Biden prometió que en sus primeros 100 días de gobierno tomaría “acciones urgentes para terminar con las draconianas políticas migratorias de la administración Trump.” Con las órdenes ejecutivas firmadas esta semana, la administración Biden ha delineado acciones escalonadas de desmantelamiento de las políticas trumpistas, quizás con el fin de no generar falsas esperanzas que inciten a un repentino aumento del flujo de migrantes buscando llegar a EEUU y una percepción de que la frontera está fuera de control. Por motivos de espacio, describo de manera somera las implicaciones de dichas órdenes. La primera, instruye la creación de un grupo de trabajo enfocado en reunir a las familias que fueron separadas al cruzar la frontera bajo la política de “tolerancia cero” implementada por Trump. Se estima que 611 niños continúan separados de sus padres. La segunda orden es la más amplia y pretende evaluar la conveniencia de rescindir programas o políticas migratorias. Entre las políticas que se instruye valorar está el programa “Quédate en México”, responsable de haber dejado en el norte de nuestro país a más de 67,000 solicitantes de asilo, viviendo en condiciones de marginación mientras esperan audiencias judiciales para presentar sus casos de protección en EEUU. También se apunta al análisis del “Interim Final Rule”, lo que de facto convirtió a México en tercer país seguro al imponer como restricción a la elegibilidad para el asilo, el que los migrantes hayan solicitado y se les haya negado el asilo en su primer país de tránsito. La tercera orden ejecutiva se enfoca en los procesos de migración legal, e instruye una revisión al proceso de naturalización y a políticas tales como “Public Charge”, la cual castiga a migrantes legales que utilicen beneficios públicos, perjudicando sus posibilidades de acceder al estatus de residente. Todo estos temas son de gran relevancia para México y para los mexicanos que viven al norte del Río Bravo, y se suman a las órdenes ejecutivas firmadas por Biden en el primer día de su gobierno para detener la construcción del muro y fortalecer el programa DACA, que beneficia a los dreamers (migrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños). Además hay un evidente cambio en el discurso desde la Casa Blanca, pasando del racismo, el odio y la xenofobia a un mensaje de inclusión, respeto a la diversidad y reconocimiento a las aportaciones de los migrantes. Sin embargo, no se pueden echar las campanas al vuelo, los retos para la administración Biden en materia migratoria serán colosales, ya que las decisiones tomadas por la administración del magnate neoyorkino moldearon a fondo el sistema migratorio estadounidens. Pasará mucho tiempo antes de que el legado migratorio de Trump pueda ser completamente desmantelado. La esperanzadora reforma migratoria propuesta por Biden, de hecho, está aún lejos de ser una realidad y se antoja difícil que sea aprobada en el corto plazo. Brenda Estefan Analista de política internacional: estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana y tiene una maestría en Gestión del Desarrollo por la London School of Economics, se desempeñó como Representante de la Secretaría de Gobernación en la Embajada de México en Estados Unidos, trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo y actualmente es analista de política internacional en diversos medios de comunicación como MVS Noticias y El Financiero/Bloomberg.

Biden, Buy America y el déficit comercial de Estados Unidos en el marco de la pandemia SARSCoV2

Biden, Buy America y el déficit comercial de Estados Unidos en el marco de la pandemia
por el SARSCoV2 En tiempos de crisis, los países toman medidas encaminadas a proteger el mercado interno, estimular el empleo y elevar la moral nacional. En el marco de la lucha por la independencia de Estados Unidos, los revolucionarios impulsaron una campaña anti-británica promoviendo la compra de ropa hecha en las colonias, aunque, como lo refiere la historiadora de la Universidad de California en Santa Cruz, Dana Frank, las campañas Buy America siempre han estado cargadas de hipocresía y una doble moral. A propósito de los tiempos de la lucha por la independencia, Frank destaca las condiciones inhumanas en que los esclavos producían ropa en las colonias estadunidenses, en tanto figuras como John Hanckok, mientras se llenaba la boca impulsando el “¡compren ropa hecha aquí en las colonias!”, aprovechaba para nutrir sus bolsillos importando bienes desde Inglaterra. Consulta el artículo en PDF aquí.

El Congreso puede esperar

El Poder Legislativo articula la rendición de cuentas y el ejercicio de contrapesos. Sin parlamentos no hay democracia y por ello, resulta indispensable detenernos en su funcionamiento. Con frecuencia se asevera que el Poder Legislativo debe fungir como dique de control frente al Poder Ejecutivo, pero más allá de que el Legislativo tenga la capacidad de frenar alguna tentación autoritaria del Ejecutivo, ¿por qué importan los parlamentos? o más aún, ¿por qué importan quienes los componen más allá de los ocupantes de los escaños? Consulta el artículo en PDF aquí.

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